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A través del tiempo y de nuestra evolución como seres humanos la belleza siempre ha jugado un papel fundamental en nuestra cultura.

Una vez superada la etapa en la que lo único que importaba era sobrevivir, la belleza, lo estético y lo placentero se convirtieron en los ejes rectores sociales y culturales. Claro, cada generación tuvo características especiales que lo distinguieron de las tendencias anteriores, sin embargo, la búsqueda de la belleza continúa siendo circular, pues a pesar de los cambios, el fin sigue siendo el mismo: cumplir con los estándares establecidos actualmente por la moda y la publicidad.

La evolución y el cambio de cómo se “debe” ver el cuerpo ha sido tan cambiante como las mareas, y por el momento, creo que podríamos decir que el 90% de las personas quieren lucir esbeltas y atléticas para cumplir con esta carga social y ser consideradas atractivas.

De aquí surge la pregunta del millón -como lo anunciarían los programas que nos vendieron esta idea de belleza con la cual comulgamos hoy en día- ¿qué hacer para bajar de peso y no morir en el intento?

Al hablar de peso lo primero que se nos viene a la cabeza es la comida, y es normal, pues para sobrevivir necesitamos alimentarnos y, de alguna manera, también es lo que, hecho de manera equivocada, nos aleja de nuestra meta que es lucir una figura delgada. Sin embargo, si aprendemos a comer bien y a escuchar nuestro cuerpo, la comida puede convertirse en la solución de muchos de nuestros problemas.

Ahora, dejemos algo en claro, comer bien no significa matarme de hambre, consumir productos light o no sobrepasar cierto número de calorías por día. Comer bien y saber alimentarse va mucho más allá de eso.

¿Alguna vez te has visto en una situación; ya sea haciendo una dieta, cuidando más que tu propia vida la cantidad de calorías que consumes al día o haciendo ejercicio frenéticamente sin lograr llegar al peso que deseas; o en algunas ocaciones hasta aumentando un poco más de peso?

Empezaré por decir esto: no somos computadoras o máquinas con un instructivo de uso. Somos el resultado de nuestra alimentación, de nuestras hormonas, de nuestro metabolismo, de nuestras bacterias y fages y de nuestras emociones. Sí, por si no lo sabías, nuestro estado de ánimo nos afecta tanto como lo que ingerimos. Cada cuerpo funciona y reacciona a los alimentos y emociones de manera distinta y hay aún muchas cosas que no sabemos sobre nuestro cuerpo y las cuales se encuentran en constante cambio.

No podemos pensar que bajaremos de peso como si fuéramos máquinas; no existen los productos milagro en donde con tomar un licuado o una pastilla tres veces al día vas a quedar con el cuerpo que deseaste toda tu vida.

Para lograr un buen funcionamiento del cuerpo y, por consecuencia, conseguir el peso óptimo para nuestra salud y belleza debemos ser mucho más estratégicos y retomar muchas de las enseñanzas que nos ha dado la naturaleza en vez de las promocionadas por las industrias a quienes les conviene vender su producto y mantener el problema.

¿Te has dado cuenta cómo en ocaciones alguien que lleva una dieta similar a la tuya baja de peso y tú no? Bueno, pues una razón podría ser la diferencia entre la salud de su microbioma y el tuyo, o el de su balance hormonal, el funcionamiento de su hígado o una combinación de estas.

Así es que si quieres bajar de peso ya lo sabes, primero tienes que estar sano en conjunto, cada órgano debe estar en optimas condiciones. El peso, al igual que la piel, el pelo y las uñas es un reflejo de nuestro estado de salud: de cómo nos encontramos por dentro.

Mi recomendación:

1) Cuida tu cuerpo de adentro hacia afuera, es imposible que te veas bien externamente si por dentro tus órganos no se encuentran bien. Al menos a largo plazo.

2) Bajar de peso no se trata sólo de calorías, esto asumiría que nuestro cuerpo trabaja como un horno y que el de todos funciona igual. Es más, creo que tú ya te has dado cuenta de esto: entre más las reduces, a la larga, menos adelgazas.

3) Escucha a tu cuerpo, pues los síntomas son lo mejor que nos puede ocurrir, ya que nos dan la oportunidad de mejorar nuestra fisiología.

4) Trata artificiales que no están deseñadas para el cuerpo humano. Al leer las etiquetas asegúrate que lo que estas consumiendo sea algun alimento que reconozcas y sepas de dónde viene.

5) Aunque suene lógico: cuida tu cuerpo y no abuses de él.

14/Ago/2022
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Si hay algo que tiene poder sobre nuestra vida, nuestro cuerpo y nuestro humor, son las hormonas.

Éstas son los mensajeros químicos del cuerpo. Viajan a través del torrente sanguíneo hacia los tejidos y los órganos controlando gran parte de los procesos que se dan en nuestro organismo.

Entre las funciones más importantes reguladas por las hormonas se encuentran el correcto funcionamiento de múltiples órganos, el crecimiento y desarrollo del cuerpo humano, la reproducción, las características sexuales, el uso y almacenamiento de energía y el control de los niveles en la sangre de líquidos, sal y glucosa.

Las hormonas pueden ser naturales o sintéticas: las naturales son segregadas por las distintas glándulas del sistema endocrino. Por su parte, las sintéticas son todas aquellas manufacturadas por el hombre.

¿Pero qué tiene que ver todo esto con nuestra alimentación? Todo.

Las hormonas son las encargadas de regular nuestro apetito y cómo nuestro metabolismo utiliza y absorbe esos alimentos que consumimos, por lo tanto, es correcto decir que nuestra alimentación se ve directamente afectada por nuestras hormonas y nuestras hormonas, a su vez, se ven directamente afectadas por nuestra alimentación, así el ayuno, el exceso de comida o el ejercicio alteran este sistema.

Las hormonas son muy poderosas. Se necesita solamente una cantidad mínima para provocar grandes cambios en las células o inclusive en todo el cuerpo.

Es por esto que debemos ser muy cuidadosos con la forma en la que nos alimentamos y con los productos que consumimos. Actualmente, la obesidad se ha vuelto una de las principales problemáticas a nivel salud alrededor del mundo. Escuchamos casos donde mujeres muy jóvenes que comienzan a menstruar y a desarrollarse antes de tiempo, vemos a gente de todas las edades con problemas de sobrepeso y cada vez es más común encontrar personas diabéticas o con insulinoresistencia.

No se puede especificar una causa en particular como la provocadora de todos estos cambios y enfermedades emergentes. Sin embargo, sí podemos mencionar ciertos factores que contribuyen a que este tipo de enfermedades sean cada vez más comunes.

Uno de los factores más importante es la alimentación, pues para poder alimentar a toda la población mundial la industria ganadera y agrícola se han visto obligadas a recurrir a métodos artificiales para poder suministrar las cantidades necesarias de alimento.

Estos métodos implican el uso de hormonas para engorda y el hacinamiento de los animales que se crían; por parte del sector agrícola las semillas transgénicas, creadas para obtener cosechas más resistentes y abundantes y el uso de pesticidas cada vez más potentes para evitar plagas no sólo contribuido a mejorar la producción de alimentos sino que han afectado de diversas maneras la salud de las personas que consumen estos productos.

Al igual que los alimentos, los productos de belleza como los lápices labiales, cremas y otros productos derivados del petróleo han ido causando estragos y alteraciones en nuestra salud hormonal que muchas veces son difíciles de distinguir o tardan muchos años en manifestarse de forma concreta.

Por lo tanto, mi recomendación, como siempre lo ha sido, es no ir en contra de la naturaleza, sino con ella.

Cuiden su alimentación tratando de consumir:

1)La mayor cantidad de productos de origen orgánicos. Tengan cuidado con los productos animales que consuman, recuerden que las toxinas se guardan en la grasa.

2)Eviten los productos bajos en grasas o light, ya que contienen grandes cantidades de azúcar.

3)Hagan ejercicio.

Los cambios serán notables en muchos aspectos de su salud:

1) Sus niveles de energía mejoraran.

2) Tendrán mayor claridad mental.

3) Reducirán su peso y a la larga, sus órganos tendrán menos afectaciones y envejecerán más lento.

Recuerden que las hormonas tienen un poder sorprendente sobre nuestro cuerpo y los procesos químicos que se llevan dentro de éste. Por lo tanto mientras menos daño hagamos a nuestras hormonas y mejor las cuidemos, mejor será nuestra salud en todos los aspectos.

14/Ago/2022
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[themecolor]¿Acostumbras consumir refrescos light o bebidas dietéticas? ¿Crees que te ahorras calorías al tomar bebidas light?

En tu experiencia, ¿estas bebidas te han ayudado a adelgazar? Si tu respuesta es no, ¿te has preguntado por qué?[/themecolor]

Yo acostumbraba consumir este tipo de bebidas y no era raro que, tras consumirlas, mis antojos por comer cosas dulces fueran desesperados, especialmente por las tardes con la excusa del postre. ¿Alguna coincidencia? Según la ciencia, NO.


[themecolor]¿Qué dice la ciencia?[/themecolor]

De acuerdo con diversos estudios, las bebidas dietéticas son igual de malas —si no es que peores— que las bebidas azucaradas que no están etiquetadas como producto light

Estudios recientes han demostrado que las bebidas azucaradas podrían ser una de las principales causas de obesidad y diabetes tipo 2, y no sólo eso, sino que las personas que consumen bebidas light suelen consumir dos veces la cantidad que consumen los consumidores de bebidas azucaradas estándar.

Es sabido que los endulzantes artificiales son altamente adictivos. En ocasiones la adicción al azúcar puede ser más fuerte que la adicción a la cocaína. Por lo tanto, mientras más endulzantes artificiales consumas, más necesidad sentirás de consumir azúcar o productos dulces.


[themecolor]¿Qué provocan en nuestro cuerpo?[/themecolor]

¿Cómo es posible que este tipo de bebidas esté contribuyendo a que los índices de obesidad y diabetes aumenten, cuando se anuncian como bebidas sin calorías?

Los endulzantes artificiales técnicamente no pueden ser procesados por nuestro sistema digestivo; por lo tanto, no pasan desapercibidos. De hecho, interactúan directamente con nuestra microbiota —el conjunto de bacterias que viven en el intestino—. Existen estudios que han demostrado que este tipo de endulzantes provocan intolerancia a la glucosa debido al daño que le causan a la microbiota con la que interactúan.

Estos descubrimientos sugieren que estas sustancias promueven la producción de bacterias que consumen más energía de nuestros alimentos convirtiéndola en grasa.

En otras palabras: los endulzantes artificiales favorecen la producción de bacterias que absorben muchas de las calorías de los alimentos que consumimos. Eso significa que aunque estés comiendo muy “light” aumentarás de peso más rápido.


[themecolor]¿Qué te recomiendo?[/themecolor]

Como siempre, pienso que es mejor fluir con la naturaleza que en su contra. No tiene sentido que un producto artificial te ayude mejorar tu fisiología y sus funciones. En la naturaleza, el sabor dulce existe; sin embargo, es raro y difícil de conseguir. Piensa en la caña de azúcar, muy dulce y cuesta trabajo consumirla.

Así que espero que la próxima vez que quieras consumir un producto dietético, lo pienses dos veces.

Si quieres informarte un poco más sugiero que revises el documental Sweet Misery: A poisoned World, escrito y dirigido por Cori Blackett y J.T. Waldron. 

Si quieres liberarte de la dependencia al azúcar y a los carbohidratos, te recomiendo nuestros Tune Ups. 


También te comparto un par de links que te pueden resultar interesantes:

Academy of Nutrition and Dietetics
Estudio que examina los efectos del consumo de endulzantes en el apetito y sus mecanismos. (En inglés.)
http://www.andeal.org/worksheet.cfm?worksheet_id=255377&auth=1

The American Journal of Clinical Nutrition
Estudio que relaciona el consumo de bebidas azucaradas con la diabetes tipo 2.
http://ajcn.nutrition.org/content/early/2013/01/30/ajcn.112.050997

Nature -International Journal of Science
Artículo: Los endulzantes artificiales inducen intolerancia a la glucosa al alterar la microbiota
http://www.nature.com/nature/journal/v514/n7521/abs/nature13793.html


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14/Ago/2022
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Uno de los procesos clave para nuestro cuerpo es la digestión. Para que ésta sea óptima, necesitamos de todos los órganos y, la vesícula, resulta ser uno de ellos.

Cada año miles de pacientes son sometidos a cirugía por complicaciones de vesícula. Un padecimiento común, con una solución común. Sacar un vesícula podría decirse que es un procedimiento quirúrgico bastante sencillo, ya que basta con  extraer el órgano dañado sin necesidad de reemplazarlo por otro sano. Sin embargo, a pesar de ser capaces de ir por la vida sin una vesícula, hay afectaciones claras debido a la falta de éste órgano en nuestro organismo.

Cuando no se tiene vesícula el proceso digestivo queda incompleto y surge una condición denominada digestión sub-óptima. La vesícula es necesaria para almacenar la bilis que se produce por la falta de alimento y es clave para la absorción de grasas, especialmente los ácidos grasos Omega-3, que son los grandes protectores de nuestras células, de nuestra salud cerebral y de la salud de nuestro cuerpo en general.

Al no tener vesícula, los riesgos de sufrir irritación en las  paredes intestinales, tener episodios de colon irritado, diarrea y las probabilidades de sufrir de cáncer de colon derecho son mayores. Por lo tanto si tú  no tienes vesícula debes ayudar a tu cuerpo a cumplir las funciones que ésta hacía para poder absorber eficazmente las grasas protectoras.

Recomendaciones:

  • Consume sales biliares, ya que no tienes un órgano que las produzca en el cuerpo.
  • Añade muchos minerales a tus comidas para apoyar las funciones digestivas.
  • Procura incluir mucho betabel en tu dieta, ya que ayuda a digerir las grasas.
  • Consume enzimas digestivas que contengan lipasa y que, idealmente,  provengan de una fuente natural y no sintética.
  • También puedes consumir semillas Tummy Happy y  Sal Mineralizante. (Ambos productos los encuentras a la venta en beboon.net)
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[themecolor]Durante décadas, la medicina tradicional y muchas de las creencias culturales populares, nos han hecho creer que mientras menos grasas consumamos y más ejercicio hagamos tendremos una mejor salud. Pero, ¿es esto verdad?[/themecolor]


Los seres humanos estamos hechos de grasa y dependemos de éstas para vivir, pensar (el cerebro humano está compuesto en un 60% de grasa), tener un metabolismo sano y poder rendir durante el día en nuestras actividades diarias.

Desafortunadamente nos hemos visto inmersos, a causa de la publicidad y la mercadotecnia, en la tendencia del fat free. Si observamos el mercado, nos daremos cuenta que está inundado de productos que desalientan el consumo de grasas como lo son los productos libres de grasa, los bajos en grasa, los productos light o aquellos que dicen no tener calorías.

Diversos estudios demuestran que desde que comenzó esta tendencia (1980) el consumo de grasas ha disminuido de un 43% a un 33% y las tazas de obesidad a nivel mundial han incrementado, al igual que los índices de diabetes, demencia senil y de enfermedades cardiovasculares.  Tan solo en un lapso de 56 años (1960-2016) los índices de diabetes han aumentado en un 700%.


Entones surge una pregunta: ¿en verdad son las grasas las responsables de todos estos males? 

NO. El exceso de azúcar y de comidas altamente procesadas es la causa principal del daño a nuestro cuerpo y, por ende, las responsables de que cada vez nos enfermemos y engordemos más. ¿Sabías que la industria para compensar la falta de grasa en los alimentos y para descremar muchos de los productos lácteos lo que hace es aumentar la cantidad de azúcar en sus productos? Por lo tanto, al consumir estos productos, lo único que logras es que tus “cravings” o antojos de azúcar aumenten.

Es importante mencionar que no todas las grasas son buenas. Por lo tanto, debemos tomar en cuenta cuáles son los tipo de grasas que existen y cuáles son los que nos convienen.


[themecolor]Dos tipos de grasas[/themecolor]

Existen básicamente dos tipos de grasas: las que provienen de la naturaleza (llamémoslas grasas de verdad) y las creadas por el hombre a través de procesos químicos (grasas de mentira). La naturaleza es sabia y, como se ha podido comprobar, estas grasas no sólo forman parte de nuestro organismo, sino que nos han ayudado a evolucionar como especie a través de los años.

Por el contrario, las grasas creadas por el hombre parecen ser uno de los pilares causantes de muchas de las enfermedades modernas. 

Aquí les dejo una lista de las “grasas de verdad” y de las grasas sintéticas (todas aquellas creadas por el hombre para la industria).

[themecolor]Grasas buenas:  [/themecolor]

OJO con la calidad. En las grasas es donde se guardan las toxinas, tanto en nosotros como en todos los animales que nos comemos. Entonces cuando comas grasas procura que sean de la mejor fuente, idealmente orgánicas y de procedencia de animales de granja.

• Aguacate
• Coco
• Nueces
• Semillas
• Mantequilla orgánica

[themecolor]Grasas malas: [/themecolor]

OJO con las consecuencias. Las grasas “de mentiras” pueden causar inflamación, acné, dolor en las articulaciones, enfermedades del corazón, embolias o diabetes y agravar la artritis y la fibromialgia.

• Margarina
• Aceite de maíz, canola, soya, algodón
• Aceites hidrogenados o parcialmente hidrogenados
• Grasas “vegetales”
• Productos que estén etiquetados como light, sin grasa o bajos en grasa

Si decides seguir estos consejos y darle a tu cuerpo grasas naturales en lugar de grasas sintéticas verás cambios significativos en el funcionamiento de tu metabolismo, envejecerás más lento, disminuirás riesgos de enfermedades cardiovasculares y tendrás una piel radiante.


P.D. Actualmente en la medicina moderna el colesterol es considerado como un indicador pobre para medir los riesgos de enfermedades cardiovasculares, pues se ha descubierto que sólo el 50% de las víctimas que han sufrido infartos tienen un alto nivel de colesterol, mientras que el otro 50% de las personas que sufren de colesterol alto no presentan ningún tipo de enfermedad o problema cardiovascular.

Si quieren leer más sobre estos estudios aquí les dejo dos artículos que hablan sobre los mitos y realidades del colesterol, las grasas y las enfermedades cardiovasculares:

The Great Cholesterol Myth, Dr. Sinatra
http://www.drsinatra.com/the-great-cholesterol-myth/

Saturated Fats & Cholesterol, Dr. Mercola
http://articles.mercola.com/sites/articles/archive/2014/07/27/saturated-fat-cholesterol.aspx


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14/Ago/2022

Cambiando la vida de miles de personas con su método, poniendo especial énfasis en los sistemas digestivo, hepático y hormonal; los que considera los más importantes.