La comida y nuestros hijos.

5 enero, 2017 by admin0
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Para muchos de nosotros, nuestros hijos son lo más importante en nuestras vidas. Sencillamente son el motor que nos impulsa a hacer o dejar de hacer. En mi caso, yo ya no podría ver mi vida sin ellos; están en mi pensamiento todo el tiempo y siempre que pienso a futuro, están ellos en él.

Hace unas semanas me pidieron que diera una conferencia acerca de un tema sensible: los niños y su futuro. Con un tanto de tristeza, pensando en que bien podrían ser mis hijos, presenté algunas estadísticas que hoy te comparto:

  • Esta generación tiene una expectativa de vida menor que la de sus padres.
  • Uno de cada dos padecerá cáncer; de lo anterior, 50% por fármacos y radiación médicamente recetada y 45% por otros tóxicos, “comida”, circunstancias ambientales, tópicos y emociones.

Si lo anterior ya de por sí es desalentador, veamos esto:

  • 1 de cada 3 será diagnosticado con alguna condición degenerativa crónica.
  • Para el año 2025, uno de cada dos (¡el 50% de los niños!) tendrá autismo.

Desde luego, en todo este tiempo todos hemos tenido responsabilidad en mayor o menor medida para heredarle eso a nuestros hijos: la industria médica, la industria alimenticia, el cambio climático, entre otros, son factores cruciales.

Ya no podemos echar marcha atrás, pero sí podemos cambiar la visión de nuestros hijos para que mejore su calidad de vida y pueda revertirse mucho de lo heredado en las futuras generaciones.

1. Crea conciencia en tus hijos.

Parece un asunto obvio, pero no lo es tanto. Si ellos logran entender por qué es sano determinado alimento o por qué es dañino, seguramente cambiarán su alimentación, aunque no estés con ellos. Para lo anterior, puedes darles a elegir, por ejemplo, entre zanahoria rayada o jícama y una bolsa de papas fritas, y preguntarles lo siguiente:

  • ¿Cuál de los dos viene de la naturaleza?
  • ¿Cuál daña tu cuerpo?
  • ¿Por qué?
  • ¿Cuál te conviene comer para crecer más fuerte?

Para lo anterior puedes usar de todo: fresas y dulces, semillas y cacahuates enchilados, agua y refresco, fruta picada y jugo embotellado, etcétera. Mientras más ejemplos les des, más conscientes los harás.

2. Convierte la comida en su amiga.

Además de que les ayudará a involucrarse y saber qué están comiendo, crearás lazos con ellos al practicar actividades juntos. Para ello puedes cantar con ellos canciones de comida mientras cocinan, puedes involucrarlos en el menú del día e incluso llevarlos de compras contigo para que elijan las frutas y las verduras del día.

3. Déjalos elegir.

Si ellos eligen, comenzarán a ver las mezclas que pueden hacerse y alimentarse sanamente a su gusto. Por ejemplo, si van a hacer un licuado, puedes colocar varias opciones para que ellos elijan qué quieren beber. Ello incentivará su criterio y estarán contentos con su “creación”.

4. Sé el mejor ejemplo.

Este mensaje es muy sabio: Probablemente se olvidarán de lo que les dices, más nunca de lo que te vieron hacer. Sé tú quien les muestre conciencia, disciplina, creatividad.

Recuerda: no se trata de negarles u ordenarles anda, el objetivo es crear conciencia. Usa tu imaginación y toda tu creatividad para capacitarlos. Su futuro y el de otras generaciones te lo agradecerán.


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Cambiando la vida de miles de personas con su método, poniendo especial énfasis en los sistemas digestivo, hepático y hormonal; los que considera los más importantes.