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¿Bajas la fiebre o la apoyas?


¿Te imaginas qué hacían nuestros antepasados nómadas cuando les daba fiebre? ¿Crees que tomaban algo para bajarla?

Por supuesto que no. Y así fue como sobrevivimos y evolucionamos. Qué interesante, ¿no?

La fiebre es un mecanismo de inflamación que protege a tu cuerpo cuando hay una infección. Lo consigue haciendo que el ambiente sea inhóspito para los organismos invasores: en esencia, sube la temperatura para que no puedan sobrevivir. Todos los cuerpos lo pueden hacer y lo han hecho durante billones de años. Sólo en los últimos 80 años empezamos a tomar fármacos para detener la fiebre.


¿Es peligroso tener fiebre?

¿Por qué tenemos tanto miedo de la fiebre? Es una de las situaciones a las que reaccionamos en exceso, pero no debería ser causa de alarma.

El porcentaje de casos que presentan complicaciones graves (como convulsiones) es mínimo. De esos pocos casos se ha apalancado la farmacéutica para difundir el pánico alrededor de la fiebre.

Si nuestra primera reacción es tratar de bajar la fiebre, ¿qué pasa con los microorganismos de los que nuestro cuerpo está tratando de protegernos? No sólo le impedimos combatirlos, sino que los fortalecemos. Imagina que viene un ladrón y mi impulso es cerrar la puerta para protegerme. Si tú me amarras las manos, el ladrón va a entrar y además me va a encontrar amarrada.

Con la fiebre sucede algo similar: es una señal de que tu sistema inmunológico está trabajando para defenderte. Detenerla con fármacos no sólo es innecesario e interfiere con tu proceso de recuperación, sino que puede prolongar la enfermedad.

No queremos bajar la fiebre, sino apoyarla, igual que queremos apoyar otros procesos de inflamación. Cuando dejas que tu sistema inmune haga su trabajo de protección, se fortalece. Es similar a un entrenamiento.


¿Qué sucede en el cuerpo?

La fiebre es una respuesta natural que incrementa la capacidad de tu cuerpo para combatir una bacteria o un virus. Esto inicia una serie de procesos benéficos que ayudan a protegerte:

•    Produce más anticuerpos, las células que atacan exactamente el tipo de invasores que tu cuerpo esté combatiendo en ese momento. Ningún fármaco es tan específico.

•    Produce más células blancas para combatir a los microbios invasores.

•    Produce más interferones, un grupo de proteínas cuyo efecto antiviral y anticancerígeno natural ayuda a evitar la propagación del virus a células saludables.

•    Rodea el hierro del que las bacterias se alimentan.

•    Aumenta la temperatura para matar a los microbios (muchos crecen mejor a temperaturas más bajas que las del cuerpo humano).


¿Qué hacer cuando tenemos fiebre?

Hace poco le subió la fiebre a mi hijo. ¿Qué hice? Fortalecerlo a él. Lo importante es él, no la fiebre ni los virus. No perdamos el enfoque. Para fortalecerlo, escuchamos a su cuerpo. No tenía hambre, así que permaneció en ayuno casi dos días, pero bebiendo mucha agua. ¿Por qué lo pondríamos a digerir si lo que quiere su cuerpo es pelear? Una muy buena opción es tomar un caldo de tuétano o de pollo, como el bone broth que hacemos en Keat y en beboon.

Además, su cuerpo pidió reposo, así que se quedó acostado en cama la mayor parte del tiempo. Salimos un momento al sol para que estuviera en contacto con la naturaleza. No usamos antiinflamatorios ni fármacos. En cambio, apoyamos sus defensas con suplementos: Deep Protect e Immune Power.

¿Qué hicimos? Fortalecimos su ejército, para que el día de mañana que su cuerpo tenga que combatir células cancerígenas, pueda hacerlo. Muchos de nosotros no entrenamos a nuestro ejército. El día que llegue un enemigo, ¿quién va a ganar, los invasores o tú? Mi hijo hoy en día puede pelear batallas más fácilmente porque apoyamos a su cuerpo.

Por supuesto, también me causa inquietud ver a mi hijo con fiebre. Lo que hago es monitorear muy de cerca. Observo que esté respirando bien, que esté bien hidratado.

Sólo en casos muy graves es necesario buscar atención médica. Lo importante es observar atentamente y conocer a tu cuerpo. Cada caso es distinto, pero en general es recomendable buscar atención médica si la fiebre es mayor a 40º (en el caso de adultos y niños mayores de 3 años).


¡Entrena a tu cuerpo!

Lo más importante no es la fiebre ni los organismos invasores, eres tú. Si tus opciones son tomarte un antiinflamatorio o descansar, elige la opción que fortalece a tu cuerpo, no la que lo debilita. ¿Por qué matarías tu impulso de protegerte de quien te ataca y te amarrarías de las manos? Mejor escucha la sabiduría de tu cuerpo, déjalo pelear sus batallas y volverse más fuerte en el proceso.


Agosto es el mes de la inflamación, que está en la raíz de todas las enfermedades crónicas.

Si sufres de alguna “itis” —colitis, gastritis, rinitis, dermatitis, artritis, dolores de cabeza o alergias— tenemos un programa específico para apoyar a tu cuerpo durante estas semanas. Acércate a nosotros.


¡Comunícate con nosotros!

Miami: 305-868-6850
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