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¿POR QUÉ DEBO COMER GRASAS?

La controversia de las grasas parece un tema que nunca va a terminar, pero a mucha gente se le olvida que son justamente las grasas las que nos dan vida; sin ellas no hay salud, no hay metabolismo óptimo, no hay buena formación, desarrollo y evolución cerebral, el hígado disminuye su correcta actividad, el proceso de envejecimiento es más notorio… en fin, podríamos seguir enumerando cada uno de los impactos negativos sin las grasas; sin embargo, me gustaría hablarte de ellas.

Comencemos diciendo que las grasas que debemos consumir deben ser grasas de verdad. ¿A qué me refiero? Existe una inmensa cantidad de grasas químicas industriales y son las primeras que debemos desechar puesto que sus componentes y/o su proceso contienen elementos que nos dañan: aceite de canola, aceite de palma, aceite de maíz, margarina, etc., son sólo algunos de los que debemos eliminar. ¿Cómo sé si contienen químicos, además de haber leído la etiqueta? El proceso de “creación” es la mejor forma de saberlo. ¿Cómo le sacas aceite al maíz o a una palma? ¿Se puede prensar, como el aguacate o la oliva, para tener el aceite? No, no se puede. Por esa razón, la industria añade elementos químicos.

¿Grasas vegetales? ¿Estás seguro de que lo son? Desambigüemos el término: en estricto sentido, el aceite vegetal debería venir de los vegetales, como el aguacate; sin embargo, el término fue acuñado por la industria para muchos aceites, como el de Mazola, que gracias a sus componentes puede llegar a causar inflamación.

En mi opinión, una de las peores cosas que la gente puede hacer es llevar dietas bajas en grasa —es necesario precisar que no todos somos genéticamente iguales, aunque las diferencias sean mínimas, pero esa variación puede determinar muchas cosas distintas; por ejemplo, hay personas más susceptibles que otras a químicos, procesos industriales, comida, etc.—; lo que sí es cierto es que todos necesitamos las grasas de verdad. El órgano más vulnerable con la carencia de éstas es el cerebro y esto puede verse no solamente en la vejez, sino en la niñez.

Enfermedades vinculadas a la carencia de grasas o al exceso de grasas tóxicas en el cuerpo: Alzheimer, demencia, senilidad, Parkinson, enfermedades degenerativas, entre otras. ¿Cuál es el agravante? Si bien lo anterior para muchos puede parecer un tema del día a día, lo más triste es que estas condiciones están impactando cada vez más a personas jóvenes.

No me cansaré de decirlo: escuchar al cuerpo es lo mejor que puede sucedernos y cada vez que comemos es una oportunidad para estar sanos. Si de pronto olvido cosas, si me siento cansado, si me es más difícil retener conceptos, probablemente la solución está en comer grasas de verdad.

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