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¿CÓMO PROTEJO MÁS A MIS HIJOS?

Como mamás, nos preocupamos todo el tiempo por nuestros hijos. Si va a la guardería, ¿qué hacemos para que no se enfermen? Si el clima es cambiante, ¿qué les damos para mejorar sus defensas y que no se enfermen? Si van a una fiesta, ¿cómo controlar un poco sus actividades para que no se enfermen? Si van de viaje, ¿qué pueden comer para que no se enfermen? Es decir: todo el tiempo, pase lo que pase, la salud de nuestros hijos es nuestra principal preocupación.

De todo lo anterior, algunas de las acciones que más escucho están enfocadas a que se laven las manos, que se queden recostados, que no tomen alimentos o bebidas frías, que no salgan con niños que están enfermos, entre otras. En realidad, el que nuestros hijos estén expuestos a todo aquello que creemos “malo”, incluso a que estén expuestos a la compañía de gente enferma, no necesariamente es malo; es más: puede ser benéfico, pueden desarrollar más defensas.

¿Qué hago yo? Darle una ayuda continua a las defensas. ¿Cómo? Con mis hijos, lo que más promuevo es el fortalecimiento del sistema digestivo. Por ejemplo:

Lo que no hago:

  • No les doy de comer basura; es decir, no comida de fábrica, de la industria: no dulces de la industria, no galletas y panes de paquetitos (Gamesa, Marinela, Tía Rosa, Bimbo y demás). No les doy comida que no es comida.
  • No a los cereales de colores: ¿para qué darle alimentos con endulzantes y colorantes artificiales que no son comida? Una pregunta que me hago, y que le hago a mis hijos: ¿si no es comida, es veneno? Este es el mecanismo con el que nuestros cuerpos evolucionaron.
  • Jugos industriales y bebidas de moda, como Del Valle, Jumex, Gatorade, entre otros. Tenemos frutas dulces y deliciosas, ¿por qué no comerse las frutas mejor?

Lo que hago:

  • ¡Agua! La hidratación es clave para el correcto funcionamiento de sus sistemas.
  • Ingesta de probióticos. ¿Cómo? Con el estómago vacío es como lo hago para aumentar la efectividad.
  • Descanso. Sí, cuando están pequeños tienen mucha energía y la pila parece que no acabará nunca, pero lo mejor es acostumbrarlos a dormir a una hora y por períodos largos de tiempo.
  • Sol, mucho sol. No se trata de quemarse debajo del sol, no; con 20 o 30 minutos diario al aire libre es más que suficiente. La falta de sol disminuye drásticamente las defensas. Dejarlos encerrados en casa no es óptimo. Y claro, estar al sol de verdad, no sol con bloqueador (cuidando de no quemarlos, desde luego).

Como ves, las acciones que tomo son sencillas; inténtalo, verás resultados en tus hijos más pronto de lo que crees.

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