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¿TE MIDES LA HOMOCISTEÍNA? ¡YO SÍ!

Como profesional en formación, nunca pensé que la alimentación tuviera tantas repercusiones en el cuerpo. La alimentación es ambivalente, tanto puede afectar negativamente nuestro cuerpo como puede apoyarlo en todo. En la ciencia convencional nos enfocábamos en conocer el padecimiento para diagnosticar y, a partir de ahí, prescribir medicamentos, y aunque sí mejoran el síntoma, también afectan negativamente otras partes del cuerpo. En cambio, la alimentación no sólo puede ayudar a disminuir el síntoma, sino que también apoya a todo el cuerpo a la vez.

En la actualidad, la ciencia puede ayudarnos a conocer cómo está funcionando el cuerpo a través de los estudios sanguíneos. Sin embargo, creo que le podemos sacar más provecho a esta información. Por ejemplo: del 100% de las personas que les da un infarto, ¿cuántas personas crees que tenían el colesterol alto? Cualquiera podría decir, por todo lo que se nos ha enseñado, que seguramente un porcentaje altísimo; esto es incorrecto. Dependiendo los estudios científicos que tomes de referencia, sólo la mitad de las personas tenían el colesterol alto. Ahora bien, pregúntate esto: del 100% de las personas que sufren un infarto, derrame cerebral, entre otros, ¿cuántos crees que tienen la homocisteína alta? ¡Más del 90%!

¿Qué es la homocisteína? Como médico, ¡nunca escuché hablar de ella! Aprendí de esta sustancia mucho tiempo después de estudiar Medicina; es un marcador inflamatorio, es decir, es una muestra de la inflamación que hay en el cuerpo —recordemos que uno de los factores más importantes para que existan enfermedades en nuestro cuerpo es la inflamación—. La homocisteína es un aminoácido, derivado de otros aminoácidos y es, quizá, uno de los indicadores más importantes para medir el riesgo en la salud.

¿Qué mide la homocisteína? Mientras más alta la tengas, más inflamación hay en tu cuerpo y, en consecuencia, tienes muchos más riesgos de padecer enfermedades cardiovasculares. Entre otras enfermedades, tener la homocisteína alta promueve el riesgo de padecer infarto, derrame cerebral, cáncer, trombosis, diabetes, infertilidad, condiciones autoinmunológicas, Parkinson, Alzheimer y demencia.

¿Sabías que la homocisteína responde al cómo nos alimentamos? Si se está subiendo, seguramente estás comiendo inapropiadamente y estás creando deficiencias de alguno nutrientes (los complejos B, por ejemplo). Comer harinas de la industria, pan y aceites de mentiras es dañino por muchos factores, pero uno de los principales es que son éstas las que eliminan el complejo B de nuestro cuerpo. Otro ejemplo que nos pasa desapercibido es el tabaco: si fumas, seguramente tienes la homocisteína alta —esto aplica también si lo haces de forma pasiva; es decir, donde se encuentran personas fumando—. Por último, otro de los factores que más la incrementan es el azúcar.

Para nuestra suerte, la naturaleza lo tiene todo. Esta sustancia es disminuida con una alimentación correcta. Si quieres reducirla, evita comida chatarra e incluye en tu alimentación diaria verduras, follaje, betabel y frutas en un porcentaje mayor.

Piénsalo: si todos los días comes y lo haces regularmente tres veces al día, ¿por qué no aprovecharlo al máximo para apoyar a tu cuerpo?

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