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Si la piel te habla, escúchala.


Recuerda que tu piel te da mensajes constantemente: ¿picazón, brotes, barritos, manchas, resequedad? La piel nos habla; lo peor que podemos hacer es dejar de escucharla.


¿Alguna vez has visto los programas de televisión con soluciones mágicas para el acné? ¿Quién quiere tener barros, granitos o manchitas? ¿Cuántas frustraciones hay porque, al usar esos productos milagrosos, nuestra piel no cambia?

Como médico y profesional de la salud he visto que la piel, generalmente, es un tema de vanidad; todos queremos lucir un cutis suave, joven, luminoso, pero el problema real por lo regular no está en la piel y la solución está adentro.


La piel nos dice cómo estamos internamente

Para empezar, algo que tienes que saber es que la piel es el órgano más grande de nuestro cuerpo y es justo por eso el que más información puede darnos acerca de cómo estamos por dentro. Antes se creía que la piel era un órgano inerte; hoy sabemos no solo que es el más grande, sino que además es dinámico.

Ahora bien, la piel es un órgano que viene del mismo punto del que viene el sistema digestivo. La piel simplemente es nuestro espejo, la que nos dice cómo estamos internamente.

Cuando la piel nos habla, lamentablemente buscamos cómo tapar lo que nos sale en ella: nos ponemos cortisona, maquillaje, tratamientos, etc., pero curiosamente los granitos, las manchas o marcas generalmente no son el problema.

El tema típico es el acné, que se da mucho en la adolescencia, en el período menstrual, en la lactancia, por estrés, entre otras, y es algo relativamente fácil de combatir en la mayoría de las personas porque su origen está en la digestión: si tienes una inflamación digestiva seguramente se manifestará en la piel.

También están las manchitas, que pueden tener otros orígenes, pero los más comunes suelen ser en el hígado, pues es el órgano que metaboliza las hormonas y hace muchas otras hormonas que requerimos.


¿Qué podemos hacer?

La clave está en qué comes, cómo lo haces y en cómo manejas tu cuerpo. Hoy en día, la medicina convencional ha dicho que la comida no impacta la piel; en mi experiencia y en la ciencia se ha visto lo contrario, pues la comida es la materia prima de lo que somos y en lo que nos convertimos, y la piel es un órgano que es afectado directamente por ello.

Si ya vimos que el problema suele ser digestivo, prueba con lo siguiente:

1. Bebe al menos dos vasos de agua antes de cada comida. La digestión es un proceso que requiere de buen nivel de hidratación.

2. Ingiere probióticos. Te ayudarán a restaurar las bacterias del tracto digestivo.

3. Elimina comidas inflamatorias, por ejemplo, el azúcar. Cuando hay acné, hay inflamación digestiva, y el azúcar es un alimento muy inflamatorio.

4. Bebe un vaso de agua caliente después de cada comida. Puede ser un té, desde luego, o añade al agua un poco de limón.


Pon atención a lo que te dice tu piel; te sorprenderá cuánto te habla diariamente.

Y si quieres mejorar tu piel apoyando a tu cuerpo con un programa de Beboon o de Keat, acércate a nosotros. 


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