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¿Quién conoce mejor tu cuerpo: tú o tu doctor?

Todo el tiempo el cuerpo nos habla y, aunque creemos que sabemos lo que quiere decir, muchas veces lo ignoramos o minimizamos sus mensajes.

Tú estás siempre consciente de lo que pasa con él: ¿por qué tiene que ser otra persona la que escuche mejor esos mensajes? No busques remedios ni curas que a largo plazo pueden dejarte malos sabores de boca, mejor anticípate.

 

Siempre he creído que la naturaleza nos ha diseñado para interactuar con ella y lamentablemente nos han inculcado métodos o formas de ignorar esos mensajes que el cuerpo nos da. Hemos sido educados para reaccionar, no para prevenir: si me duele la cabeza, oculto el mensaje con una aspirina; si tengo alergia, la calmo con Chlor-Trimeton; si tengo cólicos, me tomo un Paracetamol mientras voy al médico. A veces, incluso, con cada comida tomamos un antiácido y se nos hace costumbre. Lo peor de todo es que hemos llegado al extremo donde no hay vuelta atrás en un gran porcentaje de las veces: tengo cáncer, entonces me someto a una quimioterapia. ¡No!

En esencia, los síntomas, ya sean positivos o negativos, son los recados que tu cuerpo te deja para decirte que algo no está funcionando bien. ¿Los escuchas, los sientes? Cada vez que los escuchas es una oportunidad grandísima para estar mejor y para corregir malos hábitos.

Tu cuerpo es uno y no lo puedes cambiar ni lo puedes devolver: es uno para toda la vida. ¿Qué estás haciendo para mantenerlo sano y fuerte? Piensa en esto: tú eres la única persona que conoce totalmente tu cuerpo y la experiencia de vida que tengas con él depende exclusivamente de ti.


¿Cómo hacerlo?

 

En realidad, como le digo a todos, tomar las riendas de tu cuerpo y sentirte mejor no es cosa del otro mundo. Sólo se trata de escucharte, de sentirte para no dejar pasar las oportunidades. ¿Sabías que cada vez que comes es una gran oportunidad? Todo lo que nos da la naturaleza y que nos llevamos a la boca tiene una función. Por eso, cada que consumes un alimento es una oportunidad para llegar al bienestar.

Quiero recomendarte que te esfuerces por prevenir, más allá de corregir. Para ello puedes comenzar a tomar acciones sencillas que hacen la diferencia; por ejemplo, mide frecuentemente los niveles de glucosa, el ritmo cardíaco, la variabilidad cardíaca, la presión arterial. No tenemos excusas: la ciencia nos pone al alcance innumerables formas de monitorearnos para evitar enfermedades.


 Hay tres parámetros básicos para conocer lo que está sucediendo en nuestro cuerpo y es bueno ponerles atención: energía, sueño, digestión. 

Te invito a que te hagas estas sencillas preguntas y pienses si son señales de tu cuerpo:

 

✦   ¿Cómo estoy durmiendo?

✦   ¿Cuánta energía tengo en el día?

✦   ¿Tengo que tomar algún medicamento continuamente para sentirme bien?

✦   ¿Cómo estoy yendo al baño? ¿Es consistente o es aguada; es esporádica o es frecuente?

 

Nunca es tarde para empezar. En adelante, al consumir tus alimentos tendrás una gran oportunidad para sentirte mejor y para ofrecerle a tu cuerpo un futuro satisfactorio.

¡Sé tú el experto de tu cuerpo!

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